Para terminar con la serie de post sobre el biobutanol (I, II y III), que mejor que desgranar un poco cuales son las líneas de trabajo en las que se está centrando la investigación en este momento para conseguir un desarrollo aplicable como solución a la falta de biocombustibles comerciales.
Como ya apuntaba en el post anterior, los puntos en los que se está haciendo hincapié para mejorar la producción de biobutanol a nivel industrial son tres: el microorganismo, la tecnología y la materia prima.
Ingeniería Genética: Desarrollo de nuevos microorganismos.
La modificación genética de microorganismos del género Clostridium es una de las herramientas más utilizadas para la mejora de la producción de biobutanol. Mediante la alteración de los genes se pueden desarrollar nuevas cepas de Clostridium más resistentes a posibles inhibidores, como el propio biobutanol, que es tóxico para estos microorganismos.


Últimamente, me estoy poniendo un poco al día en el tema de la biotecnología blanca. Esta rama de la biotecnología se dedica a la producción industrial de productos químicos mediante procesos biológicos. Esto no es algo completamente nuevo, el vino y la cerveza se producen desde hace años y ambos son procesos fermentativos llevados a cabo por microorganismos. También algunos antibióticos se producen mediante procesos biotecnológicos. Pero ahora la cosa va más allá. Se trata de producir a gran escala tanto combustibles como productos químicos destinados a gran consumo y otros compuestos a los que se les denomina “building blocks”; es decir, compuestos que sirven como precursores de una inmensa variedad de productos químicos. A todos estos productos obtenidos mediante procesos biológicos se les denomina genéricamente bioproductos.










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