DIÓXIDO DE CARBONO, ARQUITECTURA Y CONCIENCIA SOCIAL

Tal vez una de las cuestiones más problemáticas en la lucha contra la contaminación por dióxido de carbono es el hecho de que este gas es inodoro e invisible. Todos los días, arrojamos millones de toneladas al aire, pero no sentimos que estamos haciendo “algo malo” porque no podemos ver ninguna prueba de ello. Podéis estar seguros de que si el dióxido de carbono fuera de color verde, todos actuaríamos de otra manera.

¿Es posible hacer más visible la contaminación de carbono y hacernos más conscientes de lo que hacemos todos los días? Eso es exactamente lo que se intenta en Big Vortex, un nuevo proyecto de arquitectura del estudio alemán Realities United. La instalación convierte el humo que emite una planta de energía en un sencillo anillo de humo.

“Estos anillos sirven como pequeño recordatorio del impacto del consumo y una manera de cuantificarlo, que permitirá que el ciudadano sea consciente de forma clara de las emisiones de dióxido de carbono”.

“Esto convierte a la chimenea, tradicionalmente el símbolo de la era industrial, en un elemento de comunicación para el futuro.”

dice Jan Elder, uno de los directores de Realities United.

Incluso se planea proyectar sobre el anillo de humo gráficos con luz láser que mostrarían datos sobre los objetivos de los combustibles fósiles.

La obra se instalará en una estructura que será una combinación de pista de esquí y planta de energía, que está siendo construida por el Bjarke Ingels Group en Copenhague. Con un estilo imaginativo, la estructura funciona de una manera bastante simple. El humo que se emite por la chimenea es atrapado temporalmente en una cámara con tapa de seguridad en la parte superior. Cada 45 segundos, la tapa se abre y un pistón colocado en un lado de la cámara bombea el humo. Gracias al efecto de Bernoulli, se crea un anillo.

Además, una de las mayores ironías de todo el proyecto es que esta “reserva de humo” es una de las más ecológicas del mundo. La planta de energía que está siendo construida por BIG es en realidad una planta de revalorización de residuos. Además el proyecto es el mas ambicioso a nivel medioambiental en Dinamarca, con un presupuesto previsto de 650 millones de dólares. El proceso de valorización de residuos genera principalmente “energía verde” pero no emite dióxido de carbono en el proceso.

Pero esta ironía es totalmente intencionada. La esperanza es que, al hacer hincapié en las emisiones de carbono, incluso en un lugar donde podríamos pensar que estamos libres de ellas, el proyecto arquitectónico nos recordará que la batalla contra el dióxido de carbono estará siempre en desarrollo y que el camino hacia un futuro más verde no es una línea recta.

Para leer la entrada completa en inglés podéis recurrir a la entrada original.

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2 pensamientos en “DIÓXIDO DE CARBONO, ARQUITECTURA Y CONCIENCIA SOCIAL

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