MUJERES DE CIENCIA: Hipatia de Alejandría

La erudita griega Hipatia (circa 370-415 dC), que vivió en la ciudad egipcia de Alejandría, marcará la historia por ser la última de los grandes filósofos de la época clásica y la primera mujer en dejar una huella imborrable en el campo de las matemáticas.

Triunfo y tragedia.

Hipatia nació en algún momento entre 350 y 370 (según las fuentes se barajan varias fechas) en Alejandría, que con su célebre biblioteca, fue el principal centro helenístico de aprendizaje de la época. Ella era a la vez la hija y estudiante de Teón, el último matemático conocido relacionado con el Museo de Alejandría, que comprendía la famosa biblioteca y una serie de centros independientes de aprendizaje. Crecer en ese entorno alimentó su pasión por el conocimiento y la libre investigación de por vida. Eso le llevó a cursar estudios viajando a otros lugares del imperio romano. Su padre le aconsejaba: “Mantén tu derecho a pensar. Porque incluso pensar equivocadamente es mejor que no pensar en absoluto”.

Como la primera mujer notable en filosofía neo-platónica y matemáticas, Hipatia era ampliamente admirada y respetada, tanto dentro de su ciudad natal como fuera de ella, lo que le dio una considerable influencia política. Acorde con su estatus, se vestía con ropas académicas y se movía por la ciudad en su propio carruaje, algo completamente al margen de las normas de comportamiento aceptadas en ese momento para las mujeres.

Sin embargo, ella era una figura controvertida, primero por ser mujer y segundo por sus creencias paganas. Viviendo durante la dolorosa y violenta transición de la era clásica a la era cristiana, Hipatia pagó muy cara su filosofía, a pesar de que muchos de sus alumnos eran cristianos. Posiblemente impulsada por la aversión que sentía el obispo de la ciudad, Cirilo de Alejandría, hacia Hipatia, un día en el 415 dC, una multitud cristiana enfurecida la atacó y la mató brutalmente.

Adelantada a su tiempo.

El primer maestro de Hipatia fue su padre, Teón. Además de sus clases en matemáticas y otras ramas de la filosofía, su padre le proporcionó una rigurosa formación en física. Hipatia también viajó a Grecia y a Roma para estudiar y, por suerte para Teón, su hija no sólo era su mejor alumna, sino que pronto también superó sus propios logros en matemáticas que, en ese momento, eran utilizados para realizar cálculos astronómicos.

Alrededor del año 400 dC, Hipatia se convirtió en la cabeza visible de la escuela neo-platónica de Alejandría, donde enseñó astronomía, matemáticas y filosofía, especialmente la obras de Platón y Aristóteles. De hecho, estaba tan inmersa en su pasión por el aprendizaje que, al igual que otros eruditos griegos antiguos, recorría el centro de la ciudad enseñando las obras de cualquier filósofo, a todos aquellos que querían escucharla. El historiador Sócrates de Constantinopla, a pesar de ser cristiano, dijo de Hipatia: “[Ella] hizo tales logros en la literatura y la ciencia, que supera ampliamente a todos los filósofos de su tiempo”.

Logros científicos.

Hipatia ha dejado a la humanidad un profundo legado científico. Algunas fuentes le atribuyen la invención del astrolabio plano, un instrumento antiguo de navegación, el hidrómetro graduado, que se usaba para determinar la densidad relativa de los líquidos e incluso uno de sus discípulos, Sinesio de Cirene, le atribuye la invención de un destilador de agua.

Esta mujer de ciencia fue la autora de numerosos tratados matemáticos, la mayoría de los cuales se perdieron cuando la biblioteca de Alejandría fue destruida. También escribió varios comentarios, en particular sobre la Aritmética de Diofanto de Alejandría y sobre Secciones cónicas de Apolonio de Perga. Editó varias obras de su padre, incluyendo en ellas sus comentarios a Los Elementos de Euclides.

Su herencia.

El poeta alejandrino Paladas, coetáneo de Hipatia le dedicó uno de sus epigramas:

“Buscando en el Zodíaco, mirando hacia Virgo,
Sabiendo que tu provincia es el firmamento,
Encontrando tu brillo en todo lo que veo,
Te rindo homenaje, reverenciada Hipatia,
Estrella brillante de la enseñanza, sin mácula”.

Hipatia se convirtió en una de las mejores científicas y filósofas de su época, erudita de un conocimiento que los cristianos identificaban con el paganismo y que por tanto perseguían. Al asesinar a Hipatia asesinaron a una mujer, a una matemática y filósofa, la primera en la historia y la más notable de su época; pero no pudieron asesinar el pensamiento filosófico y matemático griego.

Fuentes y más información en:

“Women in sciencie”. European Commission. Directorate General for Research. 2009.

¿Qué sabemos realmente de Hipatia de Alejandría?

Wikipedia: Hipatia.

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